Confesión en La Asunción de Nuestra Señora en Onda – Castellón/Castelló

El sacramento de la penitencia es una experiencia directa con Jesús, un acto de amor divino que nos ofrece la reconciliación, la paz interior y un inicio renovado. En la parroquia La Asunción de Nuestra Señora, te esperan con acogida sincera.

Parroquia La Asunción de Nuestra Señora

Tu comunidad de fe en Onda – Castellón/Castelló

Ubicación de La Asunción de Nuestra Señora

12200 C/ Santa Isabel, 26
Onda – Castellón/Castelló

Contacto de La Asunción de Nuestra Señora

Tlfn: 964600842

El valor de la confesión

El sacramento lleno de afecto divino y misericordia divina.

Ordenada por el Señor Jesús

Jesucristo mismo instituyó este sacramento cuando pronunció estas palabras a sus discípulos: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha conservado este sacramento como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Una experiencia personal con Jesús

El sacramento de la penitencia no es únicamente una obligación. Es un encuentro íntimo con Jesucristo, quien actúa a través del ministerio sacerdotal. En este sacramento, recibimos de forma inmediata la compasión divina, el amor incondicional de Dios que nos abraza con nuestras luces y sombras, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un punto de partida nuevo

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, el Señor siempre está listo para levantarnos. La penitencia nos alivia del peso que deja el pecado y nos invita a vivir con optimismo y alegría, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Onda – Castellón/Castelló

¿En qué consiste el sacramento de la penitencia?

El sacramento de la confesión, conocido también como penitencia o reconciliación, es un sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo. Es un encuentro personal con Jesús a través del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote obra en representación de Cristo, no como juez, sino como medio de la compasión divina. Desde sus inicios, la Iglesia ha conservado esta tradición.

Las cuatro fases:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Propósito de enmienda: decide no volver a pecar.
4) Confesión: cuenta tus pecados al sacerdote y recibe la penitencia y absolución.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No es obligatorio traer a la memoria todos los pecados. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si olvidas algún pecado, puedes mencionarlo en la próxima confesión. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Sí, absolutamente. El sigilo sacramental es absoluto. El sacerdote está obligado por la ley divina y eclesiástica a guardar total secreto sobre todo lo que escucha en confesión. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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