Confesión en Nuestra Señora del Puerto en Santoña – Cantabria

La reconciliación es un encuentro íntimo con Cristo, un acto de amor divino que nos ofrece la reconciliación, la paz interior y un camino que empieza de nuevo. En la parroquia Nuestra Señora del Puerto, te esperan con los brazos abiertos.

Parroquia Nuestra Señora del Puerto

Tu comunidad de fe en Santoña – Cantabria

Ubicación de Nuestra Señora del Puerto

39740 Parroquia Av Virgen del Puerto. Santoña
Santoña – Cantabria

Contacto de Nuestra Señora del Puerto

Tlfn: 942660155

El valor de la confesión

El signo sagrado de ternura divina y piedad divina.

Fundada por Cristo

Jesucristo mismo instituyó este sacramento cuando pronunció estas palabras a sus discípulos: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha conservado este sacramento como un signo visible de la misericordia infinita de Dios.

Una experiencia personal con Jesús

El sacramento de la confesión no es simplemente un trámite. Es una experiencia personal con Cristo, quien se hace presente por medio del sacerdote. En este sacramento, experimentamos directamente la misericordia divina, el amor incondicional de Dios que nos abraza con nuestras luces y sombras, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un inicio renovado

Confesarse es siempre una posibilidad de volver a empezar y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. Este sacramento nos quita la carga del pecado y nos invita a vivir con optimismo y alegría, confiando en el amor incondicional de Dios Padre.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Santoña – Cantabria

¿En qué consiste el sacramento de la penitencia?

La confesión, igualmente llamada penitencia o sacramento de la reconciliación, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote actúa en la persona de Cristo, sin ejercer juicio, sino como instrumento de la misericordia divina. Desde sus comienzos, la Iglesia ha sostenido esta costumbre.

Cuatro etapas:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: cuenta tus pecados al sacerdote y recibe la penitencia y absolución.

La Iglesia exige confesarse al menos una vez al año en caso de pecado grave. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Es un acto de amor y no una obligación pesada.

No es obligatorio traer a la memoria todos los pecados. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si no recuerdas alguna falta, la podrás confesar en la siguiente ocasión. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Sí, absolutamente. El secreto del sacramento de la confesión es absoluto. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Representa un derecho fundamental del penitente y garantiza su libertad espiritual.

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