Confesión en San Juan Bautista en Selaya – Cantabria

El sacramento de la penitencia es una experiencia directa con Jesús, un acto de amor divino que nos ofrece la reconciliación, el sosiego interno y una oportunidad para renacer. En la parroquia San Juan Bautista, te esperan con verdadero cariño cristiano.

Parroquia San Juan Bautista

Tu comunidad de fe en Selaya – Cantabria

Ubicación de San Juan Bautista

39696 Parroquia Selaya
Selaya – Cantabria

Contacto de San Juan Bautista

Tlfn: 942590051

El valor de la confesión

Un signo sagrado colmado de afecto divino y piedad divina.

Ordenada por el Señor Jesús

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando enseñó a sus discípulos con estas palabras: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Un encuentro íntimo con Jesús

El sacramento de la confesión no es solo una formalidad. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien se hace presente por medio del sacerdote. En este sacramento, sentimos la misericordia del Señor actuando en nosotros, la caridad sin límites de Dios que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un renacer espiritual

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Sin importar nuestras caídas, el Señor siempre está listo para levantarnos. Este sacramento nos quita la carga del pecado y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, sabiendo que somos amados incondicionalmente por nuestro Padre celestial.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Selaya – Cantabria

¿Qué implica el sacramento de la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El ministro actúa como Cristo mismo, no como árbitro, sino como instrumento de la misericordia divina. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Cuatro etapas:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Propósito de enmienda: decide no volver a pecar.
4) Confesión: comparte tus faltas con el sacerdote y recibe perdón y penitencia.

La Iglesia establece la obligación de confesarse al menos una vez al año ante un pecado mortal. Sin embargo, se recomienda confesarse regularmente (mensual o cada dos meses) para crecer espiritualmente y mantener una relación cercana con Dios. Es un acto voluntario de amor y no un peso.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo esencial es la honestidad y el verdadero arrepentimiento. Si no recuerdas alguna falta, la podrás confesar en la siguiente ocasión. Dios conoce tu corazón y tu intención de arrepentirte genuinamente.

Sí, completamente. El sigilo sacramental es absoluto. El ministro del sacramento debe, por ley divina y de la Iglesia, mantener absoluto silencio sobre lo confesado. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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