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Confesión en Santa María do Azogue en Betanzos – Coruña, A-Galicia

El sacramento de la penitencia es un encuentro íntimo con Cristo, un acto de amor divino que nos ofrece la absolución, la tranquilidad espiritual y un camino que empieza de nuevo. En la parroquia Santa María do Azogue, te esperan con acogida sincera.

Parroquia Santa María do Azogue

Tu comunidad de fe en Betanzos – Coruña, A-Galicia

Ubicación de Santa María do Azogue

15300 Santa María, 2
Betanzos – Coruña, A-Galicia

Contacto de Santa María do Azogue

Tlfn: 981770462

La importancia de la confesión

El sacramento de caridad y compasión de Dios.

Instituida directamente por Jesús

El mismo Cristo estableció este sacramento cuando pronunció estas palabras a sus discípulos: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes como una manifestación concreta de la misericordia sin límites de Dios.

Un momento de encuentro con el Señor

El sacramento de la penitencia no es simplemente un trámite. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, recibimos de forma inmediata la compasión divina, el amor perfecto del Señor que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, con nuestras fragilidades y errores.

Un nuevo comienzo

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Sin importar nuestras caídas, Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. La penitencia nos alivia del peso que deja el pecado y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, sabiendo que somos amados incondicionalmente por nuestro Padre celestial.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Betanzos – Coruña, A-Galicia

¿Qué es la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un sacramento fundado por Cristo con el fin de perdonar las faltas cometidas tras el Bautismo. Es una reunión espiritual con el Señor a través del ministro del sacramento, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote actúa en la persona de Cristo, no como juez, sino como canal de la misericordia de Dios. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Cuatro etapas:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Decisión de enmienda: propone no cometer los mismos errores.
4) Confesión: comparte tus faltas con el sacerdote y recibe perdón y penitencia.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si no recuerdas alguna falta, la podrás confesar en la siguiente ocasión. Dios ve tu interior y tu voluntad de arrepentirte de verdad.

Sí, absolutamente. El secreto de confesión es inviolable. El sacerdote está obligado por la ley divina y eclesiástica a guardar total secreto sobre todo lo que escucha en confesión. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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