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Confesión en San Martiño en Arzúa – Coruña, A-Galicia

La confesión es un encuentro personal con Jesús, un acto de amor divino que nos ofrece la reconciliación, la tranquilidad espiritual y un nuevo comienzo. En la parroquia San Martiño, te esperan con verdadero cariño cristiano.

Parroquia San Martiño

Tu comunidad de fe en Arzúa – Coruña, A-Galicia

Ubicación de San Martiño

15822 Lg. Xunqueira, S/N
Arzúa – Coruña, A-Galicia

Contacto de San Martiño

Tlfn:

La importancia del perdón sacramental

Un signo sagrado de afecto divino y piedad divina.

Instituida directamente por Jesús

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando se dirigió a sus apóstoles diciendo: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha conservado este sacramento como un signo visible de la misericordia infinita de Dios.

Un encuentro directo con Cristo

La reconciliación no es únicamente una obligación. Es una experiencia personal con Cristo, quien actúa a través del ministerio sacerdotal. En este sacramento, vivimos de manera directa la misericordia de Dios, el amor perfecto del Señor que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, con nuestras debilidades y pecados.

Un inicio renovado

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces hayamos caído, el Señor siempre está listo para levantarnos. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos permite vivir con esperanza y alegría, confiando en el amor incondicional de Dios Padre.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Arzúa – Coruña, A-Galicia

¿Qué implica el sacramento de la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un sacramento fundado por Cristo con el fin de perdonar las faltas cometidas tras el Bautismo. Es una reunión espiritual con el Señor a través del ministro del sacramento, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote actúa en la persona de Cristo, no como árbitro, sino como medio de la compasión divina. Desde sus inicios, la Iglesia ha conservado esta tradición.

Los cuatro pasos:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Decisión de enmienda: propone no cometer los mismos errores.
4) Confesión: comparte tus faltas con el sacerdote y recibe perdón y penitencia.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Es un acto voluntario de amor y no un peso.

No se requiere recordar cada aspecto de tus faltas. Lo fundamental es confesar con sinceridad y contrición. Si no recuerdas alguna falta, la podrás confesar en la siguiente ocasión. Dios conoce tu corazón y tu intención de arrepentirte genuinamente.

Sí, absolutamente. El secreto del sacramento de la confesión es absoluto. El sacerdote está sujeto a la ley divina y eclesiástica para guardar estrictamente el secreto de la confesión. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

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