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Confesión en Nosa Señora da Piedade en Padrón – Coruña, A-Galicia

El sacramento de la penitencia es una experiencia directa con Jesús, una expresión profunda del amor de Cristo que nos ofrece la reconciliación, la serenidad del corazón y un camino que empieza de nuevo. En la parroquia Nosa Señora da Piedade, te esperan con verdadero cariño cristiano.

Parroquia Nosa Señora da Piedade

Tu comunidad de fe en Padrón – Coruña, A-Galicia

Ubicación de Nosa Señora da Piedade

36590 Rúa Manuel Iglesias, 21
Padrón – Coruña, A-Galicia

Contacto de Nosa Señora da Piedade

Tlfn: 986582181

La importancia de la confesión

El misterio santo lleno de amor y compasión de Dios.

Institución por Jesucristo

El mismo Cristo estableció este sacramento cuando pronunció estas palabras a sus discípulos: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes como una manifestación concreta de la misericordia sin límites de Dios.

Un encuentro directo con Cristo

La confesión no es meramente un deber. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, vivimos de manera directa la misericordia de Dios, el amor incondicional de Dios que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un punto de partida nuevo

Cada vez que nos confesamos, se nos brinda la oportunidad de comenzar otra vez y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. La confesión nos libera del peso del pecado y nos invita a vivir con optimismo y alegría, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Padrón – Coruña, A-Galicia

¿Qué implica el sacramento de la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote obra en representación de Cristo, no como juez, sino como medio de la compasión divina. La Iglesia primitiva ya practicaba esto y la ha preservado hasta hoy.

Cuatro pasos:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Propósito de enmienda: decide no volver a pecar.
4) Confesión: cuenta tus pecados al sacerdote y recibe la penitencia y absolución.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. No obstante, es aconsejable confesarse con regularidad (cada mes o cada dos meses) para fortalecer la vida espiritual y la cercanía con Dios. Es un acto voluntario de amor y no un peso.

No es obligatorio traer a la memoria todos los pecados. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. Dios conoce tu corazón y tu intención de arrepentirte genuinamente.

Sí, completamente. El sigilo sacramental es absoluto. El sacerdote está obligado por la ley divina y eclesiástica a guardar total secreto sobre todo lo que escucha en confesión. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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