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Confesión en San Martiño en Frades – Coruña, A-Galicia

La reconciliación es un encuentro íntimo con Cristo, una expresión profunda del amor de Cristo que nos ofrece la absolución, la tranquilidad espiritual y un inicio renovado. En la parroquia San Martiño, te esperan con acogida sincera.

Parroquia San Martiño

Tu comunidad de fe en Frades – Coruña, A-Galicia

Ubicación de San Martiño

15215 Fruime, 2
Frades – Coruña, A-Galicia

Contacto de San Martiño

Tlfn: 981877330

La grandeza del sacramento de la reconciliación

Un signo sagrado colmado de caridad y compasión de Dios.

Ordenada por el Señor Jesús

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes como un símbolo tangible de la compasión infinita del Señor.

Un encuentro personal con Jesús

La confesión no es solo una formalidad. Es un encuentro íntimo con Jesucristo, quien se hace presente por medio del sacerdote. En este sacramento, experimentamos directamente la misericordia divina, el amor perfecto del Señor que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, con nuestras fragilidades y errores.

Un nuevo comienzo

Cada vez que nos confesamos, se nos brinda la oportunidad de comenzar otra vez y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces tropecemos, el Señor siempre está listo para levantarnos. Este sacramento nos quita la carga del pecado y nos invita a vivir con optimismo y alegría, con la certeza de que nuestro Padre del cielo nos ama sin condiciones.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Frades – Coruña, A-Galicia

¿En qué consiste el sacramento de la penitencia?

El sacramento de la penitencia o reconciliación, llamado también confesión, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote ejerce su función en nombre de Jesús, no como árbitro, sino como instrumento de la misericordia divina. La Iglesia primitiva ya practicaba esto y la ha preservado hasta hoy.

Cuatro etapas:
1) Revisión de conciencia: piensa en tus pecados.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Propósito de enmienda: decide no volver a pecar.
4) Confesión: confiesa tus errores al sacerdote y recibe la penitencia y el perdón divino.

La Iglesia establece la obligación de confesarse al menos una vez al año ante un pecado mortal. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No es obligatorio traer a la memoria todos los pecados. Lo fundamental es confesar con sinceridad y contrición. Si olvidas algún error, lo puedes incluir en la siguiente confesión. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Sí, absolutamente. El sigilo sacramental es absoluto. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

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