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Confesión en Santa María en Pontes de García Rodríguez, As – Coruña, A-Galicia

El sacramento de la penitencia es una experiencia directa con Jesús, un acto de amor divino que nos ofrece la reconciliación, el sosiego interno y un nuevo comienzo. En la parroquia Santa María, te esperan con el corazón abierto.

Parroquia Santa María

Tu comunidad de fe en Pontes de García Rodríguez, As – Coruña, A-Galicia

Ubicación de Santa María

36619 Santa María de Godos
Pontes de García Rodríguez, As – Coruña, A-Galicia

Contacto de Santa María

Tlfn: 986507607

La importancia del perdón sacramental

El signo sagrado de ternura divina y compasión de Dios.

Ordenada por el Señor Jesús

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes como una manifestación concreta de la misericordia sin límites de Dios.

Un encuentro directo con Cristo

El sacramento de la confesión no es solo una formalidad. Es un encuentro íntimo con Jesucristo, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, vivimos de manera directa la misericordia de Dios, el amor incondicional de Dios que nos recibe tal y como somos, con nuestras debilidades y pecados.

Un inicio renovado

Confesarse es siempre una posibilidad de volver a empezar y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces tropecemos, el Señor siempre está listo para levantarnos. La confesión nos libera del peso del pecado y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Pontes de García Rodríguez, As – Coruña, A-Galicia

¿Qué significa la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote ejerce su función en nombre de Jesús, no como árbitro, sino como canal de la misericordia de Dios. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Las cuatro fases:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Arrepentimiento: siente dolor sincero por tus pecados.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: cuenta tus pecados al sacerdote y recibe la penitencia y absolución.

La Iglesia exige confesarse al menos una vez al año en caso de pecado grave. No obstante, es aconsejable confesarse con regularidad (cada mes o cada dos meses) para fortalecer la vida espiritual y la cercanía con Dios. Es un acto de amor y no una obligación pesada.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si olvidas algún error, lo puedes incluir en la siguiente confesión. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Sí, absolutamente. El secreto de confesión es inviolable. El sacerdote está sujeto a la ley divina y eclesiástica para guardar estrictamente el secreto de la confesión. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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