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Confesión en Santa María del Soterraño en Aguilar de la Frontera – Córdoba

El sacramento de la penitencia es un momento de encuentro con el Señor, un acto de amor divino que nos ofrece la limpieza del alma, la serenidad del corazón y un camino que empieza de nuevo. En la parroquia Santa María del Soterraño, te esperan con acogida sincera.

Parroquia Santa María del Soterraño

Tu comunidad de fe en Aguilar de la Frontera – Córdoba

Ubicación de Santa María del Soterraño

14920 C/ Arrabal, Nº 13
Aguilar de la Frontera – Córdoba

Contacto de Santa María del Soterraño

Tlfn: 957660014

La importancia del perdón sacramental

Un signo sagrado lleno de afecto divino y bondad misericordiosa.

Instituida directamente por Jesús

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha conservado este sacramento como una manifestación concreta de la misericordia sin límites de Dios.

Un encuentro íntimo con Jesús

La reconciliación no es únicamente una obligación. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, vivimos de manera directa la misericordia de Dios, la caridad sin límites de Dios que nos recibe tal y como somos, con nuestras fragilidades y errores.

Un comienzo lleno de gracia

Cada vez que nos confesamos, se nos brinda la oportunidad de comenzar otra vez y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Sin importar nuestras caídas, el Señor siempre está listo para levantarnos. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos permite vivir con esperanza y alegría, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Aguilar de la Frontera – Córdoba

¿Qué es la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El ministro actúa como Cristo mismo, no como árbitro, sino como medio de la compasión divina. Desde sus comienzos, la Iglesia ha sostenido esta costumbre.

Cuatro pasos:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Arrepentimiento: siente dolor sincero por tus pecados.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: confiesa tus errores al sacerdote y recibe la penitencia y el perdón divino.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. Sin embargo, se recomienda confesarse regularmente (mensual o cada dos meses) para crecer espiritualmente y mantener una relación cercana con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No se requiere recordar cada aspecto de tus faltas. Lo importante es la sinceridad y el arrepentimiento. Si no recuerdas alguna falta, la podrás confesar en la siguiente ocasión. Dios ve tu interior y tu voluntad de arrepentirte de verdad.

Sí, totalmente. El sigilo sacramental es absoluto. El sacerdote está sujeto a la ley divina y eclesiástica para guardar estrictamente el secreto de la confesión. Es un derecho básico del penitente y protege su libertad espiritual.

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