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Confesión en San Juan de Ávila en Avilés – Asturias

El sacramento de la confesión es una experiencia directa con Jesús, un gesto de misericordia divina que nos ofrece la absolución, la tranquilidad espiritual y una oportunidad para renacer. En la parroquia San Juan de Ávila, te esperan con el corazón abierto.

Parroquia San Juan de Ávila

Tu comunidad de fe en Avilés – Asturias

Ubicación de San Juan de Ávila

33401 Fuero de Avilés, 20
Avilés – Asturias

Contacto de San Juan de Ávila

Tlfn: 985520796

La importancia del perdón sacramental

Un misterio santo lleno de ternura divina y piedad divina.

Institución por Jesucristo

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando pronunció estas palabras a sus discípulos: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como un signo visible de la misericordia infinita de Dios.

Un encuentro directo con Cristo

El sacramento de la confesión no es únicamente una obligación. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien actúa a través del sacerdote. En este sacramento, experimentamos directamente la misericordia divina, la ternura inagotable de Dios que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, con nuestras debilidades y pecados.

Un punto de partida nuevo

Cada confesión es una oportunidad de empezar de nuevo y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces hayamos caído, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Avilés – Asturias

¿Qué significa la confesión?

El sacramento de la confesión, conocido también como penitencia o reconciliación, es un sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo. Es un encuentro personal con Jesús a través del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote actúa en la persona de Cristo, no como árbitro, sino como canal de la misericordia de Dios. La Iglesia primitiva ya practicaba esto y la ha preservado hasta hoy.

Cuatro pasos:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Arrepentimiento: ten tristeza profunda por tus errores.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: confiesa tus errores al sacerdote y recibe la penitencia y el perdón divino.

La Iglesia establece la obligación de confesarse al menos una vez al año ante un pecado mortal. Sin embargo, se recomienda confesarse regularmente (mensual o cada dos meses) para crecer espiritualmente y mantener una relación cercana con Dios. Es un acto de amor y no una obligación pesada.

No se requiere recordar cada aspecto de tus faltas. Lo esencial es la honestidad y el verdadero arrepentimiento. Si olvidas algún pecado, puedes mencionarlo en la próxima confesión. Dios conoce tu corazón y tu intención de arrepentirte genuinamente.

Sí, absolutamente. El secreto del sacramento de la confesión es absoluto. El sacerdote está obligado por la ley divina y eclesiástica a guardar total secreto sobre todo lo que escucha en confesión. Representa un derecho fundamental del penitente y garantiza su libertad espiritual.

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