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Confesión en Nuestra Señora de la Asunción en Gijón – Asturias

El sacramento de la penitencia es un encuentro íntimo con Cristo, un acto de amor divino que nos ofrece la limpieza del alma, la serenidad del corazón y una oportunidad para renacer. En la parroquia Nuestra Señora de la Asunción, te esperan con verdadero cariño cristiano.

Parroquia Nuestra Señora de la Asunción

Tu comunidad de fe en Gijón – Asturias

Ubicación de Nuestra Señora de la Asunción

33203 Ezcurdia, 176
Gijón – Asturias

Contacto de Nuestra Señora de la Asunción

Tlfn: 985363011

El valor de la confesión

El signo sagrado colmado de caridad y piedad divina.

Institución por Jesucristo

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando se dirigió a sus apóstoles diciendo: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes como un símbolo tangible de la compasión infinita del Señor.

Un momento de encuentro con el Señor

La reconciliación no es únicamente una obligación. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien actúa a través del sacerdote. En este sacramento, vivimos de manera directa la misericordia de Dios, el amor incondicional de Dios que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, con nuestras caídas y limitaciones.

Un inicio renovado

Cada confesión es una oportunidad de empezar de nuevo y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces hayamos caído, Dios permanece siempre dispuesto a darnos su misericordia. La penitencia nos alivia del peso que deja el pecado y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Gijón – Asturias

¿Qué implica el sacramento de la confesión?

La confesión, igualmente llamada penitencia o sacramento de la reconciliación, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote actúa en la persona de Cristo, no como árbitro, sino como medio de la compasión divina. Desde sus inicios, la Iglesia ha conservado esta tradición.

Las cuatro fases:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Arrepentimiento: siente dolor sincero por tus pecados.
3) Decisión de enmienda: propone no cometer los mismos errores.
4) Confesión: comparte tus faltas con el sacerdote y recibe perdón y penitencia.

La Iglesia exige confesarse al menos una vez al año en caso de pecado grave. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Es un acto de amor y no una obligación pesada.

No se requiere recordar cada aspecto de tus faltas. Lo esencial es la honestidad y el verdadero arrepentimiento. Si olvidas algún pecado, puedes mencionarlo en la próxima confesión. Dios ve tu interior y tu voluntad de arrepentirte de verdad.

Sí, totalmente. El secreto de confesión es inviolable. El sacerdote está sujeto a la ley divina y eclesiástica para guardar estrictamente el secreto de la confesión. Es un derecho básico del penitente y protege su libertad espiritual.

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