Confesión en San Bartolomé en Cangas del Narcea – Asturias

El sacramento de la penitencia es un momento de encuentro con el Señor, un gesto de misericordia divina que nos ofrece la limpieza del alma, el sosiego interno y un camino que empieza de nuevo. En la parroquia San Bartolomé, te esperan con verdadero cariño cristiano.

Parroquia San Bartolomé

Tu comunidad de fe en Cangas del Narcea – Asturias

Ubicación de San Bartolomé

33816
Cangas del Narcea – Asturias

Contacto de San Bartolomé

Tlfn: 985810150

La grandeza del sacramento de la reconciliación

Todo un ritual sagrado lleno de amor y bondad misericordiosa.

Fundada por Cristo

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando se dirigió a sus apóstoles diciendo: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como un símbolo tangible de la compasión infinita del Señor.

Un encuentro personal con Jesús

El sacramento de la penitencia no es únicamente una obligación. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien actúa a través del ministerio sacerdotal. En este sacramento, recibimos de forma inmediata la compasión divina, el amor perfecto del Señor que nos abraza con nuestras luces y sombras, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un comienzo lleno de gracia

Cada confesión es una oportunidad de empezar de nuevo y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces hayamos caído, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. La confesión nos libera del peso del pecado y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, con la certeza de que nuestro Padre del cielo nos ama sin condiciones.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Cangas del Narcea – Asturias

¿En qué consiste la confesión?

El sacramento de la penitencia o reconciliación, llamado también confesión, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote actúa en la persona de Cristo, sin ejercer juicio, sino como instrumento de la misericordia divina. Desde sus comienzos, la Iglesia ha sostenido esta costumbre.

Los cuatro pasos:
1) Examen de conciencia: reflexiona sobre tus pecados.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Propósito de enmienda: decide no volver a pecar.
4) Confesión: comparte tus faltas con el sacerdote y recibe perdón y penitencia.

La Iglesia establece la obligación de confesarse al menos una vez al año ante un pecado mortal. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Es un acto voluntario de amor y no un peso.

No es obligatorio traer a la memoria todos los pecados. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si olvidas algún pecado, puedes mencionarlo en la próxima confesión. Dios conoce tu corazón y tu intención de arrepentirte genuinamente.

Claro que sí, sin duda. El secreto del sacramento de la confesión es absoluto. El ministro del sacramento debe, por ley divina y de la Iglesia, mantener absoluto silencio sobre lo confesado. Es un derecho básico del penitente y protege su libertad espiritual.

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