Confesión en San Antonio de Padua en Oviedo – Asturias

El sacramento de la penitencia es un encuentro íntimo con Cristo, una manifestación del amor de Dios que nos ofrece la limpieza del alma, la tranquilidad espiritual y una oportunidad para renacer. En la parroquia San Antonio de Padua, te esperan con el corazón abierto.

Parroquia San Antonio de Padua

Tu comunidad de fe en Oviedo – Asturias

Ubicación de San Antonio de Padua

33013 Valdés, S/N
Oviedo – Asturias

Contacto de San Antonio de Padua

Tlfn: 985239112/620486106

La importancia de la confesión

Un sacramento colmado de caridad y bondad misericordiosa.

Establecida por Jesucristo

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha conservado este sacramento como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Una experiencia personal con Jesús

El sacramento de la confesión no es simplemente un trámite. Es un momento profundo de encuentro con Jesús, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, experimentamos directamente la misericordia divina, la caridad sin límites de Dios que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, con nuestras fragilidades y errores.

Un nuevo comienzo

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, el Señor siempre está listo para levantarnos. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, con la certeza de que nuestro Padre del cielo nos ama sin condiciones.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Oviedo – Asturias

¿Qué significa la confesión?

El sacramento de la confesión, conocido también como penitencia o reconciliación, es un sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El ministro actúa como Cristo mismo, no para condenar, sino como canal de la misericordia de Dios. Desde sus inicios, la Iglesia ha conservado esta tradición.

Los cuatro pasos:
1) Revisión de conciencia: piensa en tus pecados.
2) Arrepentimiento: siente dolor sincero por tus pecados.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: comparte tus faltas con el sacerdote y recibe perdón y penitencia.

La Iglesia manda confesarse al menos una vez al año si se ha cometido pecado mortal. No obstante, es aconsejable confesarse con regularidad (cada mes o cada dos meses) para fortalecer la vida espiritual y la cercanía con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si no recuerdas alguna falta, la podrás confesar en la siguiente ocasión. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Sí, absolutamente. El sigilo sacramental es absoluto. El ministro del sacramento debe, por ley divina y de la Iglesia, mantener absoluto silencio sobre lo confesado. Es un derecho básico del penitente y protege su libertad espiritual.

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