Confesión en Santa María del Naranco en Oviedo – Asturias

La confesión es una experiencia directa con Jesús, un gesto de misericordia divina que nos ofrece la absolución, la tranquilidad espiritual y un nuevo comienzo. En la parroquia Santa María del Naranco, te esperan con los brazos abiertos.

Parroquia Santa María del Naranco

Tu comunidad de fe en Oviedo – Asturias

Ubicación de Santa María del Naranco

33012 Enrique de Ossó, 47
Oviedo – Asturias

Contacto de Santa María del Naranco

Tlfn: 985293608

La importancia del perdón sacramental

Todo un misterio santo colmado de amor y piedad divina.

Establecida por Jesucristo

Jesucristo mismo instituyó este sacramento cuando pronunció estas palabras a sus discípulos: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Un encuentro íntimo con Jesús

El sacramento de la confesión no es meramente un deber. Es un encuentro íntimo con Jesucristo, quien actúa a través del ministerio sacerdotal. En este sacramento, vivimos de manera directa la misericordia de Dios, el amor incondicional de Dios que nos acoge tal como somos, con nuestras caídas y limitaciones.

Un punto de partida nuevo

Cada vez que nos confesamos, se nos brinda la oportunidad de comenzar otra vez y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces tropecemos, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. La confesión nos libera del peso del pecado y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, sabiendo que somos amados incondicionalmente por nuestro Padre celestial.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Oviedo – Asturias

¿En qué consiste la confesión?

El sacramento de la penitencia o reconciliación, llamado también confesión, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es una reunión espiritual con el Señor a través del ministro del sacramento, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote ejerce su función en nombre de Jesús, no como árbitro, sino como medio de la compasión divina. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Las cuatro fases:
1) Examen de conciencia: reflexiona sobre tus pecados.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: declara tus pecados ante el sacerdote y recibe la gracia de la absolución.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Es un acto voluntario de amor y no un peso.

No se requiere recordar cada aspecto de tus faltas. Lo importante es la sinceridad y el arrepentimiento. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. Dios conoce tu corazón y tu intención de arrepentirte genuinamente.

Sí, totalmente. El secreto de confesión es inviolable. El ministro del sacramento debe, por ley divina y de la Iglesia, mantener absoluto silencio sobre lo confesado. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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