Confesión en San Acisclo en Llanes – Asturias

La reconciliación es un momento de encuentro con el Señor, un gesto de misericordia divina que nos ofrece la reconciliación, la tranquilidad espiritual y un inicio renovado. En la parroquia San Acisclo, te esperan con acogida sincera.

Parroquia San Acisclo

Tu comunidad de fe en Llanes – Asturias

Ubicación de San Acisclo

33598
Llanes – Asturias

Contacto de San Acisclo

Tlfn: 985411013/679864210

La importancia de la confesión

Todo un ritual sagrado lleno de amor y piedad divina.

Fundada por Cristo

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando se dirigió a sus apóstoles diciendo: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha conservado este sacramento como un símbolo tangible de la compasión infinita del Señor.

Un encuentro directo con Cristo

La reconciliación no es solo una formalidad. Es un momento profundo de encuentro con Jesús, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, recibimos de forma inmediata la compasión divina, el amor perfecto del Señor que nos acoge tal como somos, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un nuevo comienzo

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, el Señor siempre está listo para levantarnos. Este sacramento nos quita la carga del pecado y nos permite vivir con esperanza y alegría, con la certeza de que nuestro Padre del cielo nos ama sin condiciones.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Llanes – Asturias

¿En qué consiste la confesión?

La confesión, igualmente llamada penitencia o sacramento de la reconciliación, es un sacramento fundado por Cristo con el fin de perdonar las faltas cometidas tras el Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote obra en representación de Cristo, no como juez, sino como canal de la misericordia de Dios. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Las cuatro fases:
1) Revisión de conciencia: piensa en tus pecados.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: confiesa tus errores al sacerdote y recibe la penitencia y el perdón divino.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. Sin embargo, se recomienda confesarse regularmente (mensual o cada dos meses) para crecer espiritualmente y mantener una relación cercana con Dios. Es un acto voluntario de amor y no un peso.

No es necesario recordar todos los detalles. Lo esencial es la honestidad y el verdadero arrepentimiento. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. El Señor sabe lo que hay en tu corazón y tu sincero deseo de cambiar.

Claro que sí, sin duda. La confidencialidad de la confesión no puede romperse. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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