Confesión en San Esteban en Grado – Asturias

El sacramento de la penitencia es una experiencia directa con Jesús, una manifestación del amor de Dios que nos ofrece el perdón, la paz interior y un nuevo comienzo. En la parroquia San Esteban, te esperan con acogida sincera.

Parroquia San Esteban

Tu comunidad de fe en Grado – Asturias

Ubicación de San Esteban

33826
Grado – Asturias

Contacto de San Esteban

Tlfn: 985752125

La relevancia del sacramento de la penitencia

Todo un ritual sagrado lleno de caridad y compasión de Dios.

Institución por Jesucristo

El mismo Cristo estableció este sacramento cuando enseñó a sus discípulos con estas palabras: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Un encuentro personal con Jesús

La confesión no es meramente un deber. Es un momento profundo de encuentro con Jesús, quien actúa a través del sacerdote. En este sacramento, recibimos de forma inmediata la compasión divina, la caridad sin límites de Dios que nos acoge tal como somos, con nuestras debilidades y pecados.

Un comienzo lleno de gracia

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, el Señor siempre está listo para levantarnos. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Grado – Asturias

¿Qué significa la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote obra en representación de Cristo, no como árbitro, sino como medio de la compasión divina. Desde sus comienzos, la Iglesia ha sostenido esta costumbre.

Cuatro etapas:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: declara tus pecados ante el sacerdote y recibe la gracia de la absolución.

La Iglesia establece la obligación de confesarse al menos una vez al año ante un pecado mortal. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No es obligatorio traer a la memoria todos los pecados. Lo esencial es la honestidad y el verdadero arrepentimiento. Si no recuerdas alguna falta, la podrás confesar en la siguiente ocasión. Dios ve tu interior y tu voluntad de arrepentirte de verdad.

Claro que sí, sin duda. El secreto de confesión es inviolable. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Es un derecho básico del penitente y protege su libertad espiritual.

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