Confesión en San Bartolomé Apóstol en Navalpino – Ciudad Real

El sacramento de la penitencia es un momento de encuentro con el Señor, una expresión profunda del amor de Cristo que nos ofrece la absolución, el sosiego interno y un nuevo comienzo. En la parroquia San Bartolomé Apóstol, te esperan con acogida sincera.

Parroquia San Bartolomé Apóstol

Tu comunidad de fe en Navalpino – Ciudad Real

Ubicación de San Bartolomé Apóstol

13193 Cervantes, S/N
Navalpino – Ciudad Real

Contacto de San Bartolomé Apóstol

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La relevancia del sacramento de la penitencia

El ritual sagrado lleno de ternura divina y compasión de Dios.

Ordenada por el Señor Jesús

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando enseñó a sus discípulos con estas palabras: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como una manifestación concreta de la misericordia sin límites de Dios.

Un momento de encuentro con el Señor

El sacramento de la penitencia no es meramente un deber. Es una experiencia personal con Cristo, quien actúa a través del sacerdote. En este sacramento, recibimos de forma inmediata la compasión divina, el amor perfecto del Señor que nos recibe tal y como somos, con nuestras fragilidades y errores.

Un renacer espiritual

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces tropecemos, el Señor siempre está listo para levantarnos. Este sacramento nos quita la carga del pecado y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, con la certeza de que nuestro Padre del cielo nos ama sin condiciones.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Navalpino – Ciudad Real

¿Qué es la confesión?

El sacramento de la penitencia o reconciliación, llamado también confesión, es un sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El ministro actúa como Cristo mismo, no para condenar, sino como canal de la misericordia de Dios. La Iglesia primitiva ya practicaba esto y la ha preservado hasta hoy.

Cuatro pasos:
1) Examen de conciencia: reflexiona sobre tus pecados.
2) Arrepentimiento: ten tristeza profunda por tus errores.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: declara tus pecados ante el sacerdote y recibe la gracia de la absolución.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No se requiere recordar cada aspecto de tus faltas. Lo importante es la sinceridad y el arrepentimiento. Si olvidas algún error, lo puedes incluir en la siguiente confesión. El Señor sabe lo que hay en tu corazón y tu sincero deseo de cambiar.

Claro que sí, sin duda. El sigilo sacramental es absoluto. El sacerdote está obligado por la ley divina y eclesiástica a guardar total secreto sobre todo lo que escucha en confesión. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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