Confesión en L’Assumpció en Artesa de Segre – Lleida

La confesión es una experiencia directa con Jesús, una manifestación del amor de Dios que nos ofrece la limpieza del alma, el sosiego interno y un nuevo comienzo. En la parroquia L’Assumpció, te esperan con verdadero cariño cristiano.

Parroquia L’Assumpció

Tu comunidad de fe en Artesa de Segre – Lleida

Ubicación de L’Assumpció

25737 C/ Bisbe Bernaus, 23 25730 Artesa de Segre
Artesa de Segre – Lleida

Contacto de L’Assumpció

Tlfn: 973400313

La relevancia del sacramento de la penitencia

Un sacramento colmado de ternura divina y piedad divina.

Fundada por Cristo

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando se dirigió a sus apóstoles diciendo: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde sus inicios, la Iglesia ha preservado este signo como un signo visible de la misericordia infinita de Dios.

Una experiencia personal con Jesús

La confesión no es meramente un deber. Es una experiencia personal con Cristo, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, sentimos la misericordia del Señor actuando en nosotros, la ternura inagotable de Dios que nos recibe tal y como somos, con nuestras fragilidades y errores.

Un renacer espiritual

Cada confesión es una oportunidad de empezar de nuevo y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, sabiendo que somos amados incondicionalmente por nuestro Padre celestial.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Artesa de Segre – Lleida

¿Qué es la confesión?

La confesión, igualmente llamada penitencia o sacramento de la reconciliación, es un sacramento fundado por Cristo con el fin de perdonar las faltas cometidas tras el Bautismo. Es un encuentro personal con Jesús a través del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote obra en representación de Cristo, no para condenar, sino para transmitir la misericordia celestial. La Iglesia primitiva ya practicaba esto y la ha preservado hasta hoy.

Cuatro pasos:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: cuenta tus pecados al sacerdote y recibe la penitencia y absolución.

La Iglesia exige confesarse al menos una vez al año en caso de pecado grave. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No es obligatorio traer a la memoria todos los pecados. Lo importante es la sinceridad y el arrepentimiento. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. Dios ve tu interior y tu voluntad de arrepentirte de verdad.

Sí, totalmente. La confidencialidad de la confesión no puede romperse. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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