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Confesión en La Sagrada Familia en Lucena – Córdoba

El sacramento de la penitencia es un encuentro íntimo con Cristo, un acto de amor divino que nos ofrece el perdón, el sosiego interno y un inicio renovado. En la parroquia La Sagrada Familia, te esperan con el corazón abierto.

Parroquia La Sagrada Familia

Tu comunidad de fe en Lucena – Córdoba

Ubicación de La Sagrada Familia

14900 C/ Calzadilla del Valle, Nº 35
Lucena – Córdoba

Contacto de La Sagrada Familia

Tlfn: 957500259

La importancia de la confesión

El signo sagrado de afecto divino y piedad divina.

Instituida directamente por Jesús

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando se dirigió a sus apóstoles diciendo: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Un encuentro personal con Jesús

La reconciliación no es únicamente una obligación. Es un momento profundo de encuentro con Jesús, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, experimentamos directamente la misericordia divina, el amor perfecto del Señor que nos recibe tal y como somos, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un punto de partida nuevo

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. La confesión nos libera del peso del pecado y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, confiando en el amor incondicional de Dios Padre.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Lucena – Córdoba

¿En qué consiste la confesión?

El sacramento de la confesión, conocido también como penitencia o reconciliación, es un sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo. Es una reunión espiritual con el Señor a través del ministro del sacramento, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El ministro actúa como Cristo mismo, no como árbitro, sino para transmitir la misericordia celestial. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Las cuatro fases:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: declara tus pecados ante el sacerdote y recibe la gracia de la absolución.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. No obstante, es aconsejable confesarse con regularidad (cada mes o cada dos meses) para fortalecer la vida espiritual y la cercanía con Dios. Es un acto voluntario de amor y no un peso.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo esencial es la honestidad y el verdadero arrepentimiento. Si olvidas algún pecado, puedes mencionarlo en la próxima confesión. El Señor sabe lo que hay en tu corazón y tu sincero deseo de cambiar.

Claro que sí, sin duda. La confidencialidad de la confesión no puede romperse. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Representa un derecho fundamental del penitente y garantiza su libertad espiritual.

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