Confesión en L’Assumpció en Avellanes i Santa Linya, Les – Lleida

La confesión es un encuentro íntimo con Cristo, una expresión profunda del amor de Cristo que nos ofrece la reconciliación, el sosiego interno y un inicio renovado. En la parroquia L’Assumpció, te esperan con los brazos abiertos.

Parroquia L’Assumpció

Tu comunidad de fe en Avellanes i Santa Linya, Les – Lleida

Ubicación de L’Assumpció

25612 Camí de Vilanova de la Sal, 2 25612 Monestir de Les Avellanes
Avellanes i Santa Linya, Les – Lleida

Contacto de L’Assumpció

Tlfn: 973438006

El valor de la confesión

Todo un ritual sagrado colmado de afecto divino y compasión de Dios.

Establecida por Jesucristo

Jesucristo mismo instituyó este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes como un símbolo tangible de la compasión infinita del Señor.

Un encuentro íntimo con Jesús

La confesión no es únicamente una obligación. Es un momento profundo de encuentro con Jesús, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, recibimos de forma inmediata la compasión divina, la caridad sin límites de Dios que nos acoge tal como somos, con nuestras debilidades y pecados.

Un inicio renovado

Cada vez que nos confesamos, se nos brinda la oportunidad de comenzar otra vez y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. La penitencia nos alivia del peso que deja el pecado y nos permite vivir con esperanza y alegría, sabiendo que somos amados incondicionalmente por nuestro Padre celestial.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Avellanes i Santa Linya, Les – Lleida

¿En qué consiste la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote obra en representación de Cristo, no como árbitro, sino como medio de la compasión divina. Desde sus comienzos, la Iglesia ha sostenido esta costumbre.

Cuatro etapas:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Propósito de enmienda: decide no volver a pecar.
4) Confesión: confiesa tus errores al sacerdote y recibe la penitencia y el perdón divino.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Se trata de un gesto de amor más que de un deber pesado.

No es necesario recordar todos los detalles. Lo fundamental es confesar con sinceridad y contrición. Si olvidas algún pecado, puedes mencionarlo en la próxima confesión. Dios conoce tu corazón y tu intención de arrepentirte genuinamente.

Claro que sí, sin duda. El secreto del sacramento de la confesión es absoluto. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

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