Confesión en San Antonio Abad en Laviana – Asturias

El sacramento de la confesión es un encuentro personal con Jesús, un gesto de misericordia divina que nos ofrece la absolución, el sosiego interno y un nuevo comienzo. En la parroquia San Antonio Abad, te esperan con acogida sincera.

Parroquia San Antonio Abad

Tu comunidad de fe en Laviana – Asturias

Ubicación de San Antonio Abad

33986
Laviana – Asturias

Contacto de San Antonio Abad

Tlfn: 985600224/646887123

El valor de la confesión

Todo un ritual sagrado de caridad y compasión de Dios.

Instituida directamente por Jesús

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando enseñó a sus discípulos con estas palabras: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde sus inicios, la Iglesia ha preservado este signo como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Una experiencia personal con Jesús

El sacramento de la confesión no es únicamente una obligación. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien actúa a través del ministerio sacerdotal. En este sacramento, experimentamos directamente la misericordia divina, la caridad sin límites de Dios que nos abraza con nuestras luces y sombras, con nuestras fragilidades y errores.

Un nuevo comienzo

Cada confesión es una oportunidad de empezar de nuevo y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces tropecemos, Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos invita a vivir con optimismo y alegría, sabiendo que somos amados incondicionalmente por nuestro Padre celestial.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Laviana – Asturias

¿En qué consiste el sacramento de la penitencia?

El sacramento de la confesión, conocido también como penitencia o reconciliación, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote ejerce su función en nombre de Jesús, no como árbitro, sino como medio de la compasión divina. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Cuatro pasos:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Propósito de enmienda: decide no volver a pecar.
4) Confesión: declara tus pecados ante el sacerdote y recibe la gracia de la absolución.

La Iglesia manda confesarse al menos una vez al año si se ha cometido pecado mortal. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Es un acto voluntario de amor y no un peso.

No es necesario recordar todos los detalles. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Claro que sí, sin duda. La confidencialidad de la confesión no puede romperse. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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