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Confesión en San Bartolomé Apóstol en Espejo – Córdoba

El sacramento de la confesión es un momento de encuentro con el Señor, una manifestación del amor de Dios que nos ofrece la absolución, el sosiego interno y una oportunidad para renacer. En la parroquia San Bartolomé Apóstol, te esperan con verdadero cariño cristiano.

Parroquia San Bartolomé Apóstol

Tu comunidad de fe en Espejo – Córdoba

Ubicación de San Bartolomé Apóstol

14830 C/ San Bartolomé, Nº 52
Espejo – Córdoba

Contacto de San Bartolomé Apóstol

Tlfn: 957376134

La importancia del perdón sacramental

Un sacramento lleno de caridad y bondad misericordiosa.

Establecida por Jesucristo

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde sus inicios, la Iglesia ha preservado este signo como un signo visible de la misericordia infinita de Dios.

Un encuentro íntimo con Jesús

El sacramento de la confesión no es meramente un deber. Es un encuentro íntimo con Jesucristo, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, sentimos la misericordia del Señor actuando en nosotros, el amor incondicional de Dios que nos abraza con nuestras luces y sombras, con nuestras caídas y limitaciones.

Un nuevo comienzo

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces hayamos caído, Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, con la certeza de que nuestro Padre del cielo nos ama sin condiciones.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Espejo – Córdoba

¿En qué consiste la confesión?

El sacramento de la confesión, conocido también como penitencia o reconciliación, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote ejerce su función en nombre de Jesús, no para condenar, sino como instrumento de la misericordia divina. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Los cuatro pasos:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Decisión de enmienda: propone no cometer los mismos errores.
4) Confesión: cuenta tus pecados al sacerdote y recibe la penitencia y absolución.

La Iglesia establece la obligación de confesarse al menos una vez al año ante un pecado mortal. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No se requiere recordar cada aspecto de tus faltas. Lo importante es la sinceridad y el arrepentimiento. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. Dios ve tu interior y tu voluntad de arrepentirte de verdad.

Sí, completamente. El secreto de confesión es inviolable. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

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