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Confesión en San Bartoloméu en Cañiza, A – Pontevedra

El sacramento de la penitencia es una experiencia directa con Jesús, una manifestación del amor de Dios que nos ofrece la absolución, la tranquilidad espiritual y un inicio renovado. En la parroquia San Bartoloméu, te esperan con verdadero cariño cristiano.

Parroquia San Bartoloméu

Tu comunidad de fe en Cañiza, A – Pontevedra

Ubicación de San Bartoloméu

36886 Lg. Porto, 12
Cañiza, A – Pontevedra

Contacto de San Bartoloméu

Tlfn: 986663018

La relevancia del sacramento de la penitencia

Un misterio santo de amor y misericordia divina.

Establecida por Jesucristo

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando pronunció estas palabras a sus discípulos: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha conservado este sacramento como un signo visible de la misericordia infinita de Dios.

Un momento de encuentro con el Señor

La confesión no es solo una formalidad. Es una experiencia personal con Cristo, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, vivimos de manera directa la misericordia de Dios, la ternura inagotable de Dios que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, con nuestras debilidades y pecados.

Un comienzo lleno de gracia

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces tropecemos, el Señor siempre está listo para levantarnos. La confesión nos libera del peso del pecado y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Cañiza, A – Pontevedra

¿Qué implica el sacramento de la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un sacramento fundado por Cristo con el fin de perdonar las faltas cometidas tras el Bautismo. Es un encuentro personal con Jesús a través del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote actúa en la persona de Cristo, no como juez, sino para transmitir la misericordia celestial. Desde sus comienzos, la Iglesia ha sostenido esta costumbre.

Las cuatro fases:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: comparte tus faltas con el sacerdote y recibe perdón y penitencia.

La Iglesia manda confesarse al menos una vez al año si se ha cometido pecado mortal. No obstante, es aconsejable confesarse con regularidad (cada mes o cada dos meses) para fortalecer la vida espiritual y la cercanía con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo importante es la sinceridad y el arrepentimiento. Si no recuerdas alguna falta, la podrás confesar en la siguiente ocasión. Dios conoce tu corazón y tu intención de arrepentirte genuinamente.

Claro que sí, sin duda. El secreto del sacramento de la confesión es absoluto. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

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