Descarga VIRTUS

Virtus te ayuda a alcanzar tu mejor versión día a día

Confesión en San Farnacisco de Asís en Guadix – Granada

La reconciliación es un encuentro personal con Jesús, un acto de amor divino que nos ofrece la reconciliación, la tranquilidad espiritual y un inicio renovado. En la parroquia San Farnacisco de Asís, te esperan con acogida sincera.

Parroquia San Farnacisco de Asís

Tu comunidad de fe en Guadix – Granada

Ubicación de San Farnacisco de Asís

18515 C/ San Francisco, S/N
Guadix – Granada

Contacto de San Farnacisco de Asís

Tlfn: 638491120

La grandeza del sacramento de la reconciliación

Todo un ritual sagrado colmado de amor y compasión de Dios.

Establecida por Jesucristo

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando enseñó a sus discípulos con estas palabras: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como un símbolo tangible de la compasión infinita del Señor.

Un encuentro íntimo con Jesús

La confesión no es meramente un deber. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien actúa a través del ministerio sacerdotal. En este sacramento, experimentamos directamente la misericordia divina, el amor incondicional de Dios que nos recibe tal y como somos, con nuestras fragilidades y errores.

Un punto de partida nuevo

Cada vez que nos confesamos, se nos brinda la oportunidad de comenzar otra vez y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. Este sacramento nos quita la carga del pecado y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, confiando en el amor incondicional de Dios Padre.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Guadix – Granada

¿En qué consiste la confesión?

El sacramento de la penitencia o reconciliación, llamado también confesión, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote ejerce su función en nombre de Jesús, sin ejercer juicio, sino como medio de la compasión divina. Desde sus comienzos, la Iglesia ha sostenido esta costumbre.

Las cuatro fases:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: cuenta tus pecados al sacerdote y recibe la penitencia y absolución.

La Iglesia exige confesarse al menos una vez al año en caso de pecado grave. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Es un acto de amor y no una obligación pesada.

No se requiere recordar cada aspecto de tus faltas. Lo importante es la sinceridad y el arrepentimiento. Si olvidas algún error, lo puedes incluir en la siguiente confesión. El Señor sabe lo que hay en tu corazón y tu sincero deseo de cambiar.

Claro que sí, sin duda. El secreto de confesión es inviolable. El sacerdote está sujeto a la ley divina y eclesiástica para guardar estrictamente el secreto de la confesión. Es un derecho básico del penitente y protege su libertad espiritual.

Scroll al inicio