Confesión en San Félix en Gijón – Asturias

El sacramento de la penitencia es un encuentro íntimo con Cristo, un gesto de misericordia divina que nos ofrece el perdón, la serenidad del corazón y una oportunidad para renacer. En la parroquia San Félix, te esperan con verdadero cariño cristiano.

Parroquia San Félix

Tu comunidad de fe en Gijón – Asturias

Ubicación de San Félix

33392
Gijón – Asturias

Contacto de San Félix

Tlfn: 985167483

La importancia del perdón sacramental

El sacramento de caridad y piedad divina.

Ordenada por el Señor Jesús

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Un encuentro íntimo con Jesús

La reconciliación no es meramente un deber. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien actúa a través del sacerdote. En este sacramento, experimentamos directamente la misericordia divina, la ternura inagotable de Dios que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, con nuestras caídas y limitaciones.

Un comienzo lleno de gracia

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces hayamos caído, el Señor siempre está listo para levantarnos. Este sacramento nos quita la carga del pecado y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, sabiendo que somos amados incondicionalmente por nuestro Padre celestial.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Gijón – Asturias

¿Qué es la confesión?

El sacramento de la confesión, conocido también como penitencia o reconciliación, es un sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote obra en representación de Cristo, no como árbitro, sino para transmitir la misericordia celestial. Desde sus inicios, la Iglesia ha conservado esta tradición.

Cuatro etapas:
1) Revisión de conciencia: piensa en tus pecados.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: confiesa tus errores al sacerdote y recibe la penitencia y el perdón divino.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Es un acto de amor y no una obligación pesada.

No es necesario recordar todos los detalles. Lo fundamental es confesar con sinceridad y contrición. Si olvidas algún error, lo puedes incluir en la siguiente confesión. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Sí, completamente. El secreto de confesión es inviolable. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Representa un derecho fundamental del penitente y garantiza su libertad espiritual.

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