Confesión en San Feliz en Lena – Asturias

La confesión es un encuentro personal con Jesús, una expresión profunda del amor de Cristo que nos ofrece la reconciliación, la serenidad del corazón y una oportunidad para renacer. En la parroquia San Feliz, te esperan con el corazón abierto.

Parroquia San Feliz

Tu comunidad de fe en Lena – Asturias

Ubicación de San Feliz

33638
Lena – Asturias

Contacto de San Feliz

Tlfn: 985490822

El valor de la confesión

Todo un ritual sagrado de caridad y piedad divina.

Fundada por Cristo

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando pronunció estas palabras a sus discípulos: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha conservado este sacramento como un signo visible de la misericordia infinita de Dios.

Un encuentro personal con Jesús

El sacramento de la penitencia no es meramente un deber. Es un encuentro íntimo con Jesucristo, quien se hace presente por medio del sacerdote. En este sacramento, vivimos de manera directa la misericordia de Dios, la ternura inagotable de Dios que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, con nuestras caídas y limitaciones.

Un punto de partida nuevo

Cada vez que nos confesamos, se nos brinda la oportunidad de comenzar otra vez y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, Dios permanece siempre dispuesto a darnos su misericordia. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, confiando en el amor incondicional de Dios Padre.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Lena – Asturias

¿Qué significa la confesión?

El sacramento de la penitencia o reconciliación, llamado también confesión, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote obra en representación de Cristo, no como juez, sino como medio de la compasión divina. Desde sus inicios, la Iglesia ha conservado esta tradición.

Los cuatro pasos:
1) Revisión de conciencia: piensa en tus pecados.
2) Arrepentimiento: ten tristeza profunda por tus errores.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: comparte tus faltas con el sacerdote y recibe perdón y penitencia.

La Iglesia manda confesarse al menos una vez al año si se ha cometido pecado mortal. Sin embargo, se recomienda confesarse regularmente (mensual o cada dos meses) para crecer espiritualmente y mantener una relación cercana con Dios. Es un acto de amor y no una obligación pesada.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. El Señor sabe lo que hay en tu corazón y tu sincero deseo de cambiar.

Sí, absolutamente. El sigilo sacramental es absoluto. El ministro del sacramento debe, por ley divina y de la Iglesia, mantener absoluto silencio sobre lo confesado. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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