Confesión en San Juan Bautista en Luena – Cantabria

El sacramento de la confesión es un encuentro íntimo con Cristo, una expresión profunda del amor de Cristo que nos ofrece la reconciliación, la serenidad del corazón y un inicio renovado. En la parroquia San Juan Bautista, te esperan con acogida sincera.

Parroquia San Juan Bautista

Tu comunidad de fe en Luena – Cantabria

Ubicación de San Juan Bautista

39681 Parroquia Resconorio-Luena
Luena – Cantabria

Contacto de San Juan Bautista

Tlfn: 942594106

La importancia de la confesión

Todo un sacramento de afecto divino y compasión de Dios.

Establecida por Jesucristo

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando enseñó a sus discípulos con estas palabras: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Un encuentro personal con Jesús

El sacramento de la confesión no es meramente un deber. Es un momento profundo de encuentro con Jesús, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, experimentamos directamente la misericordia divina, la ternura inagotable de Dios que nos recibe tal y como somos, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un comienzo lleno de gracia

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces hayamos caído, el Señor siempre está listo para levantarnos. Este sacramento nos quita la carga del pecado y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, confiando en el amor incondicional de Dios Padre.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Luena – Cantabria

¿Qué es la confesión?

El sacramento de la confesión, conocido también como penitencia o reconciliación, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote obra en representación de Cristo, no como juez, sino para transmitir la misericordia celestial. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Las cuatro fases:
1) Revisión de conciencia: piensa en tus pecados.
2) Arrepentimiento: siente dolor sincero por tus pecados.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: declara tus pecados ante el sacerdote y recibe la gracia de la absolución.

La Iglesia manda confesarse al menos una vez al año si se ha cometido pecado mortal. Sin embargo, se recomienda confesarse regularmente (mensual o cada dos meses) para crecer espiritualmente y mantener una relación cercana con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo importante es la sinceridad y el arrepentimiento. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. El Señor sabe lo que hay en tu corazón y tu sincero deseo de cambiar.

Claro que sí, sin duda. El sigilo sacramental es absoluto. El sacerdote está obligado por la ley divina y eclesiástica a guardar total secreto sobre todo lo que escucha en confesión. Es un derecho básico del penitente y protege su libertad espiritual.

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