Confesión en San Justo en Teverga – Asturias

El sacramento de la confesión es un encuentro personal con Jesús, una manifestación del amor de Dios que nos ofrece el perdón, la serenidad del corazón y una oportunidad para renacer. En la parroquia San Justo, te esperan con los brazos abiertos.

Parroquia San Justo

Tu comunidad de fe en Teverga – Asturias

Ubicación de San Justo

33111
Teverga – Asturias

Contacto de San Justo

Tlfn: 985764275

La importancia de la confesión

Un sacramento colmado de amor y misericordia divina.

Ordenada por el Señor Jesús

Jesucristo mismo instituyó este sacramento cuando pronunció estas palabras a sus discípulos: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde sus inicios, la Iglesia ha preservado este signo como un signo visible de la misericordia infinita de Dios.

Un momento de encuentro con el Señor

El sacramento de la confesión no es simplemente un trámite. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien actúa a través del ministerio sacerdotal. En este sacramento, recibimos de forma inmediata la compasión divina, el amor perfecto del Señor que nos acoge tal como somos, con nuestras debilidades y pecados.

Un punto de partida nuevo

Cada vez que nos confesamos, se nos brinda la oportunidad de comenzar otra vez y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces hayamos caído, Dios permanece siempre dispuesto a darnos su misericordia. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos invita a vivir con optimismo y alegría, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Teverga – Asturias

¿Qué implica el sacramento de la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es un encuentro personal con Jesús a través del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote actúa en la persona de Cristo, sin ejercer juicio, sino para transmitir la misericordia celestial. La Iglesia primitiva ya practicaba esto y la ha preservado hasta hoy.

Cuatro pasos:
1) Revisión de conciencia: piensa en tus pecados.
2) Arrepentimiento: ten tristeza profunda por tus errores.
3) Propósito de enmienda: decide no volver a pecar.
4) Confesión: declara tus pecados ante el sacerdote y recibe la gracia de la absolución.

La Iglesia exige confesarse al menos una vez al año en caso de pecado grave. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Es un acto voluntario de amor y no un peso.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Sí, totalmente. El secreto del sacramento de la confesión es absoluto. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

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