Descarga VIRTUS

Virtus te ayuda a alcanzar tu mejor versión día a día

Confesión en San Martín y San Blas en Burlada/Burlata – Navarra

El sacramento de la penitencia es un momento de encuentro con el Señor, una expresión profunda del amor de Cristo que nos ofrece la limpieza del alma, la tranquilidad espiritual y un camino que empieza de nuevo. En la parroquia San Martín y San Blas, te esperan con acogida sincera.

Parroquia San Martín y San Blas

Tu comunidad de fe en Burlada/Burlata – Navarra

Ubicación de San Martín y San Blas

31600 Landazábal, 2-Bajo
Burlada/Burlata – Navarra

Contacto de San Martín y San Blas

Tlfn:

El valor de la confesión

El sacramento de ternura divina y piedad divina.

Instituida directamente por Jesús

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde sus inicios, la Iglesia ha preservado este signo como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Un encuentro íntimo con Jesús

La reconciliación no es únicamente una obligación. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien actúa a través del sacerdote. En este sacramento, experimentamos directamente la misericordia divina, la ternura inagotable de Dios que nos recibe tal y como somos, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un punto de partida nuevo

Cada confesión es una oportunidad de empezar de nuevo y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. La confesión nos libera del peso del pecado y nos invita a vivir con optimismo y alegría, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Burlada/Burlata – Navarra

¿Qué es la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo. Es una reunión espiritual con el Señor a través del ministro del sacramento, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote obra en representación de Cristo, no para condenar, sino para transmitir la misericordia celestial. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Cuatro pasos:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Decisión de enmienda: propone no cometer los mismos errores.
4) Confesión: cuenta tus pecados al sacerdote y recibe la penitencia y absolución.

La Iglesia manda confesarse al menos una vez al año si se ha cometido pecado mortal. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No se requiere recordar cada aspecto de tus faltas. Lo esencial es la honestidad y el verdadero arrepentimiento. Si olvidas algún pecado, puedes mencionarlo en la próxima confesión. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Sí, completamente. El sigilo sacramental es absoluto. El sacerdote está obligado por la ley divina y eclesiástica a guardar total secreto sobre todo lo que escucha en confesión. Representa un derecho fundamental del penitente y garantiza su libertad espiritual.

Scroll al inicio