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Confesión en San Mateo Apóstol en Monturque – Córdoba

La confesión es un momento de encuentro con el Señor, una manifestación del amor de Dios que nos ofrece la reconciliación, la tranquilidad espiritual y una oportunidad para renacer. En la parroquia San Mateo Apóstol, te esperan con acogida sincera.

Parroquia San Mateo Apóstol

Tu comunidad de fe en Monturque – Córdoba

Ubicación de San Mateo Apóstol

14950 C/ Rafael de Lara, S/N
Monturque – Córdoba

Contacto de San Mateo Apóstol

Tlfn: 957535556

La importancia del perdón sacramental

Todo un signo sagrado lleno de caridad y bondad misericordiosa.

Instituida directamente por Jesús

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando pronunció estas palabras a sus discípulos: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como un signo visible de la misericordia infinita de Dios.

Una experiencia personal con Jesús

La confesión no es simplemente un trámite. Es un encuentro íntimo con Jesucristo, quien se hace presente por medio del sacerdote. En este sacramento, experimentamos directamente la misericordia divina, la ternura inagotable de Dios que nos recibe tal y como somos, con nuestras fragilidades y errores.

Un comienzo lleno de gracia

Confesarse es siempre una posibilidad de volver a empezar y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces tropecemos, el Señor siempre está listo para levantarnos. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Monturque – Córdoba

¿En qué consiste la confesión?

La confesión, igualmente llamada penitencia o sacramento de la reconciliación, es un sacramento fundado por Cristo con el fin de perdonar las faltas cometidas tras el Bautismo. Es un encuentro personal con Jesús a través del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El ministro actúa como Cristo mismo, sin ejercer juicio, sino como medio de la compasión divina. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Cuatro etapas:
1) Examen de conciencia: reflexiona sobre tus pecados.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: cuenta tus pecados al sacerdote y recibe la penitencia y absolución.

La Iglesia establece la obligación de confesarse al menos una vez al año ante un pecado mortal. No obstante, es aconsejable confesarse con regularidad (cada mes o cada dos meses) para fortalecer la vida espiritual y la cercanía con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No es obligatorio traer a la memoria todos los pecados. Lo importante es la sinceridad y el arrepentimiento. Si olvidas algún error, lo puedes incluir en la siguiente confesión. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Claro que sí, sin duda. El sigilo sacramental es absoluto. El sacerdote está obligado por la ley divina y eclesiástica a guardar total secreto sobre todo lo que escucha en confesión. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

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