Confesión en San Miguel en Castrillón – Asturias

La reconciliación es un encuentro personal con Jesús, una manifestación del amor de Dios que nos ofrece la absolución, la serenidad del corazón y un inicio renovado. En la parroquia San Miguel, te esperan con acogida sincera.

Parroquia San Miguel

Tu comunidad de fe en Castrillón – Asturias

Ubicación de San Miguel

33459
Castrillón – Asturias

Contacto de San Miguel

Tlfn: 985500214

El valor de la confesión

Todo un signo sagrado de afecto divino y compasión de Dios.

Institución por Jesucristo

Jesucristo mismo instituyó este sacramento cuando enseñó a sus discípulos con estas palabras: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha conservado este sacramento como un símbolo tangible de la compasión infinita del Señor.

Un momento de encuentro con el Señor

El sacramento de la confesión no es simplemente un trámite. Es un encuentro íntimo con Jesucristo, quien actúa a través del ministerio sacerdotal. En este sacramento, sentimos la misericordia del Señor actuando en nosotros, el amor perfecto del Señor que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un nuevo comienzo

Confesarse es siempre una posibilidad de volver a empezar y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos permite vivir con esperanza y alegría, confiando en el amor incondicional de Dios Padre.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Castrillón – Asturias

¿En qué consiste el sacramento de la penitencia?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es una reunión espiritual con el Señor a través del ministro del sacramento, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote ejerce su función en nombre de Jesús, no como juez, sino como medio de la compasión divina. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Las cuatro fases:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Arrepentimiento: ten tristeza profunda por tus errores.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: confiesa tus errores al sacerdote y recibe la penitencia y el perdón divino.

La Iglesia manda confesarse al menos una vez al año si se ha cometido pecado mortal. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Es un acto voluntario de amor y no un peso.

No se requiere recordar cada aspecto de tus faltas. Lo importante es la sinceridad y el arrepentimiento. Si no recuerdas alguna falta, la podrás confesar en la siguiente ocasión. Dios conoce tu corazón y tu intención de arrepentirte genuinamente.

Sí, totalmente. El sigilo sacramental es absoluto. El sacerdote está obligado por la ley divina y eclesiástica a guardar total secreto sobre todo lo que escucha en confesión. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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