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Confesión en San Pedro en Pazos de Borbén – Pontevedra

El sacramento de la penitencia es un encuentro íntimo con Cristo, un gesto de misericordia divina que nos ofrece la absolución, la tranquilidad espiritual y un nuevo comienzo. En la parroquia San Pedro, te esperan con verdadero cariño cristiano.

Parroquia San Pedro

Tu comunidad de fe en Pazos de Borbén – Pontevedra

Ubicación de San Pedro

36817 Sorrego, 47
Pazos de Borbén – Pontevedra

Contacto de San Pedro

Tlfn:

La grandeza del sacramento de la reconciliación

Todo un sacramento de ternura divina y bondad misericordiosa.

Ordenada por el Señor Jesús

El mismo Cristo estableció este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde sus inicios, la Iglesia ha preservado este signo como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Un encuentro íntimo con Jesús

La reconciliación no es meramente un deber. Es una experiencia personal con Cristo, quien actúa a través del ministerio sacerdotal. En este sacramento, recibimos de forma inmediata la compasión divina, el amor perfecto del Señor que nos abraza con nuestras luces y sombras, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un renacer espiritual

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. La confesión nos libera del peso del pecado y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, sabiendo que somos amados incondicionalmente por nuestro Padre celestial.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Pazos de Borbén – Pontevedra

¿Qué es la confesión?

El sacramento de la penitencia o reconciliación, llamado también confesión, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote actúa en la persona de Cristo, no como árbitro, sino como instrumento de la misericordia divina. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Cuatro etapas:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Propósito de enmienda: decide no volver a pecar.
4) Confesión: confiesa tus errores al sacerdote y recibe la penitencia y el perdón divino.

La Iglesia establece la obligación de confesarse al menos una vez al año ante un pecado mortal. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Se trata de un gesto de amor más que de un deber pesado.

No es obligatorio traer a la memoria todos los pecados. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si olvidas algún error, lo puedes incluir en la siguiente confesión. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Sí, completamente. La confidencialidad de la confesión no puede romperse. El sacerdote está sujeto a la ley divina y eclesiástica para guardar estrictamente el secreto de la confesión. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

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