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Confesión en San Xurxo en Salceda de Caselas – Pontevedra

La reconciliación es un momento de encuentro con el Señor, una expresión profunda del amor de Cristo que nos ofrece la absolución, la tranquilidad espiritual y un nuevo comienzo. En la parroquia San Xurxo, te esperan con verdadero cariño cristiano.

Parroquia San Xurxo

Tu comunidad de fe en Salceda de Caselas – Pontevedra

Ubicación de San Xurxo

36470 Igrexa, 13
Salceda de Caselas – Pontevedra

Contacto de San Xurxo

Tlfn: 986639125

La relevancia del sacramento de la penitencia

Todo un misterio santo de afecto divino y compasión de Dios.

Establecida por Jesucristo

Jesucristo mismo instituyó este sacramento cuando pronunció estas palabras a sus discípulos: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Un encuentro personal con Jesús

El sacramento de la penitencia no es simplemente un trámite. Es un momento profundo de encuentro con Jesús, quien actúa a través del sacerdote. En este sacramento, sentimos la misericordia del Señor actuando en nosotros, la caridad sin límites de Dios que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, con nuestras debilidades y pecados.

Un nuevo comienzo

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces tropecemos, Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. La confesión nos libera del peso del pecado y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Salceda de Caselas – Pontevedra

¿Qué es la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote ejerce su función en nombre de Jesús, sin ejercer juicio, sino como medio de la compasión divina. Desde sus comienzos, la Iglesia ha sostenido esta costumbre.

Las cuatro fases:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: confiesa tus errores al sacerdote y recibe la penitencia y el perdón divino.

La Iglesia exige confesarse al menos una vez al año en caso de pecado grave. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Es un acto voluntario de amor y no un peso.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si olvidas algún pecado, puedes mencionarlo en la próxima confesión. Dios conoce tu corazón y tu intención de arrepentirte genuinamente.

Sí, completamente. El secreto del sacramento de la confesión es absoluto. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

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