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Confesión en Santa Cruz en Corvera de Asturias – Asturias

El sacramento de la penitencia es un encuentro personal con Jesús, un acto de amor divino que nos ofrece la limpieza del alma, la paz interior y un nuevo comienzo. En la parroquia Santa Cruz, te esperan con el corazón abierto.

Parroquia Santa Cruz

Tu comunidad de fe en Corvera de Asturias – Asturias

Ubicación de Santa Cruz

33416
Corvera de Asturias – Asturias

Contacto de Santa Cruz

Tlfn: 985577502

La importancia de la confesión

Un misterio santo lleno de afecto divino y compasión de Dios.

Instituida directamente por Jesús

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando pronunció estas palabras a sus discípulos: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha conservado este sacramento como un símbolo tangible de la compasión infinita del Señor.

Un encuentro personal con Jesús

El sacramento de la confesión no es solo una formalidad. Es un momento profundo de encuentro con Jesús, quien se hace presente por medio del sacerdote. En este sacramento, recibimos de forma inmediata la compasión divina, el amor incondicional de Dios que nos acoge tal como somos, con nuestras debilidades y pecados.

Un renacer espiritual

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, con la certeza de que nuestro Padre del cielo nos ama sin condiciones.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Corvera de Asturias – Asturias

¿Qué implica el sacramento de la confesión?

La confesión, igualmente llamada penitencia o sacramento de la reconciliación, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es una reunión espiritual con el Señor a través del ministro del sacramento, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote ejerce su función en nombre de Jesús, no como juez, sino como canal de la misericordia de Dios. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Las cuatro fases:
1) Examen de conciencia: reflexiona sobre tus pecados.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: declara tus pecados ante el sacerdote y recibe la gracia de la absolución.

La Iglesia manda confesarse al menos una vez al año si se ha cometido pecado mortal. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Es un acto de amor y no una obligación pesada.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo fundamental es confesar con sinceridad y contrición. Si olvidas algún pecado, puedes mencionarlo en la próxima confesión. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Claro que sí, sin duda. El sigilo sacramental es absoluto. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

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