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Confesión en Santa María en Baiona – Pontevedra

El sacramento de la penitencia es un encuentro íntimo con Cristo, una expresión profunda del amor de Cristo que nos ofrece la absolución, la serenidad del corazón y un nuevo comienzo. En la parroquia Santa María, te esperan con verdadero cariño cristiano.

Parroquia Santa María

Tu comunidad de fe en Baiona – Pontevedra

Ubicación de Santa María

36309 Romil, 96-7º A
Baiona – Pontevedra

Contacto de Santa María

Tlfn: 986355437

La grandeza del sacramento de la reconciliación

El ritual sagrado lleno de amor y bondad misericordiosa.

Fundada por Cristo

Jesucristo mismo instituyó este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha conservado este sacramento como un símbolo tangible de la compasión infinita del Señor.

Un momento de encuentro con el Señor

La reconciliación no es simplemente un trámite. Es un encuentro íntimo con Jesucristo, quien actúa a través del sacerdote. En este sacramento, sentimos la misericordia del Señor actuando en nosotros, el amor perfecto del Señor que nos acoge con nuestras debilidades y pecados, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un nuevo comienzo

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces tropecemos, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. La penitencia nos alivia del peso que deja el pecado y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, confiando en el amor incondicional de Dios Padre.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Baiona – Pontevedra

¿Qué implica el sacramento de la confesión?

El sacramento de la penitencia o reconciliación, llamado también confesión, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El ministro actúa como Cristo mismo, sin ejercer juicio, sino como instrumento de la misericordia divina. Desde sus inicios, la Iglesia ha conservado esta tradición.

Cuatro pasos:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: cuenta tus pecados al sacerdote y recibe la penitencia y absolución.

La Iglesia manda confesarse al menos una vez al año si se ha cometido pecado mortal. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No es necesario recordar todos los detalles. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. Dios ve tu interior y tu voluntad de arrepentirte de verdad.

Sí, absolutamente. El secreto de confesión es inviolable. El sacerdote está obligado por la ley divina y eclesiástica a guardar total secreto sobre todo lo que escucha en confesión. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

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