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Confesión en Santiago en Caldas de Reis – Pontevedra-Galicia

La reconciliación es un encuentro íntimo con Cristo, una expresión profunda del amor de Cristo que nos ofrece la absolución, la tranquilidad espiritual y una oportunidad para renacer. En la parroquia Santiago, te esperan con el corazón abierto.

Parroquia Santiago

Tu comunidad de fe en Caldas de Reis – Pontevedra-Galicia

Ubicación de Santiago

36856 Caroi
Caldas de Reis – Pontevedra-Galicia

Contacto de Santiago

Tlfn:

La grandeza del sacramento de la reconciliación

Todo un misterio santo de afecto divino y piedad divina.

Institución por Jesucristo

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando enseñó a sus discípulos con estas palabras: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde sus inicios, la Iglesia ha preservado este signo como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Una experiencia personal con Jesús

El sacramento de la penitencia no es simplemente un trámite. Es un encuentro íntimo con Jesucristo, quien se hace presente por medio del sacerdote. En este sacramento, recibimos de forma inmediata la compasión divina, la ternura inagotable de Dios que nos abraza con nuestras luces y sombras, con nuestras fragilidades y errores.

Un inicio renovado

Cada confesión es una oportunidad de empezar de nuevo y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces hayamos caído, Dios permanece siempre dispuesto a darnos su misericordia. La reconciliación nos libera del peso de nuestras faltas y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, confiando en el amor incondicional de Dios Padre.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Caldas de Reis – Pontevedra-Galicia

¿En qué consiste la confesión?

El sacramento de la penitencia o reconciliación, llamado también confesión, es un sacramento fundado por Cristo con el fin de perdonar las faltas cometidas tras el Bautismo. Es un encuentro personal con Jesús a través del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote ejerce su función en nombre de Jesús, no para condenar, sino como medio de la compasión divina. Desde sus inicios, la Iglesia ha conservado esta tradición.

Cuatro etapas:
1) Revisión de conciencia: piensa en tus pecados.
2) Arrepentimiento: siente dolor sincero por tus pecados.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: comparte tus faltas con el sacerdote y recibe perdón y penitencia.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Es un acto de amor y no una obligación pesada.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo esencial es la honestidad y el verdadero arrepentimiento. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Claro que sí, sin duda. La confidencialidad de la confesión no puede romperse. El ministro del sacramento debe, por ley divina y de la Iglesia, mantener absoluto silencio sobre lo confesado. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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