Descarga VIRTUS

Virtus te ayuda a alcanzar tu mejor versión día a día

Confesión en Santo Adran en Vilaboa – Pontevedra-Galicia

La confesión es un encuentro íntimo con Cristo, un acto de amor divino que nos ofrece la reconciliación, la tranquilidad espiritual y un nuevo comienzo. En la parroquia Santo Adran, te esperan con el corazón abierto.

Parroquia Santo Adran

Tu comunidad de fe en Vilaboa – Pontevedra-Galicia

Ubicación de Santo Adran

36141 Santadrán S/N
Vilaboa – Pontevedra-Galicia

Contacto de Santo Adran

Tlfn:

La relevancia del sacramento de la penitencia

El signo sagrado lleno de ternura divina y misericordia divina.

Establecida por Jesucristo

Jesucristo mismo instituyó este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes como una manifestación concreta de la misericordia sin límites de Dios.

Una experiencia personal con Jesús

La confesión no es solo una formalidad. Es un encuentro verdadero con el Señor, quien actúa a través del sacerdote. En este sacramento, sentimos la misericordia del Señor actuando en nosotros, el amor perfecto del Señor que nos recibe tal y como somos, con nuestras caídas y limitaciones.

Un punto de partida nuevo

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Sin importar nuestras caídas, Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. Este sacramento nos quita la carga del pecado y nos invita a vivir con optimismo y alegría, confiando en el amor incondicional de Dios Padre.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Vilaboa – Pontevedra-Galicia

¿Qué es la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es una experiencia íntima con Cristo mediada por el sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote actúa en la persona de Cristo, no como juez, sino como instrumento de la misericordia divina. Desde sus inicios, la Iglesia ha conservado esta tradición.

Los cuatro pasos:
1) Revisión de conciencia: piensa en tus pecados.
2) Arrepentimiento: siente dolor sincero por tus pecados.
3) Decisión de enmienda: propone no cometer los mismos errores.
4) Confesión: declara tus pecados ante el sacerdote y recibe la gracia de la absolución.

La Iglesia manda confesarse al menos una vez al año si se ha cometido pecado mortal. Aun así, se sugiere confesarse periódicamente (mensualmente o bimensualmente) para avanzar en la vida espiritual y estrechar la relación con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No es obligatorio traer a la memoria todos los pecados. Lo importante es la sinceridad y el arrepentimiento. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. Dios ve tu interior y tu voluntad de arrepentirte de verdad.

Claro que sí, sin duda. La confidencialidad de la confesión no puede romperse. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

Scroll al inicio