Confesión en Santo Domingo de Guzmán en Terrinches – Ciudad Real

El sacramento de la confesión es un momento de encuentro con el Señor, una manifestación del amor de Dios que nos ofrece la limpieza del alma, la serenidad del corazón y una oportunidad para renacer. En la parroquia Santo Domingo de Guzmán, te esperan con el corazón abierto.

Parroquia Santo Domingo de Guzmán

Tu comunidad de fe en Terrinches – Ciudad Real

Ubicación de Santo Domingo de Guzmán

13341 Pza. Virgen de Luciana, 6
Terrinches – Ciudad Real

Contacto de Santo Domingo de Guzmán

Tlfn:

La importancia de la confesión

El misterio santo colmado de ternura divina y compasión de Dios.

Fundada por Cristo

El mismo Cristo estableció este sacramento cuando enseñó a sus discípulos con estas palabras: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Un encuentro íntimo con Jesús

El sacramento de la penitencia no es únicamente una obligación. Es una experiencia personal con Cristo, quien actúa a través del sacerdote. En este sacramento, recibimos de forma inmediata la compasión divina, el amor perfecto del Señor que nos abraza con nuestras luces y sombras, con nuestras debilidades y pecados.

Un nuevo comienzo

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Aunque caigamos muchas veces, el Señor siempre está listo para levantarnos. La penitencia nos alivia del peso que deja el pecado y nos invita a vivir con optimismo y alegría, con la certeza de que nuestro Padre del cielo nos ama sin condiciones.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Terrinches – Ciudad Real

¿Qué es la confesión?

El sacramento de la penitencia o reconciliación, llamado también confesión, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote ejerce su función en nombre de Jesús, sin ejercer juicio, sino para transmitir la misericordia celestial. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Los cuatro pasos:
1) Examen interior: medita sobre tus faltas.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: declara tus pecados ante el sacerdote y recibe la gracia de la absolución.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. No obstante, es aconsejable confesarse con regularidad (cada mes o cada dos meses) para fortalecer la vida espiritual y la cercanía con Dios. Se trata de un gesto de amor más que de un deber pesado.

No hace falta rememorar cada detalle. Lo fundamental es confesar con sinceridad y contrición. Si no recuerdas alguna falta, la podrás confesar en la siguiente ocasión. El Señor conoce tu corazón y tu verdadera intención de enmendarte.

Claro que sí, sin duda. El secreto de confesión es inviolable. El sacerdote está obligado por la ley divina y eclesiástica a guardar total secreto sobre todo lo que escucha en confesión. Esto constituye un derecho esencial del que se confiesa y asegura libertad interior.

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