Confesión en Santo Tomas Apóstol en Sanchonuño – Segovia

La reconciliación es un encuentro personal con Jesús, un acto de amor divino que nos ofrece la limpieza del alma, la serenidad del corazón y un inicio renovado. En la parroquia Santo Tomas Apóstol, te esperan con los brazos abiertos.

Parroquia Santo Tomas Apóstol

Tu comunidad de fe en Sanchonuño – Segovia

Ubicación de Santo Tomas Apóstol

40297 Pza. de la Iglesia, 12
Sanchonuño – Segovia

Contacto de Santo Tomas Apóstol

Tlfn: 921160042

El valor de la confesión

Todo un ritual sagrado colmado de caridad y piedad divina.

Fundada por Cristo

El mismo Cristo estableció este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como un signo visible de la misericordia infinita de Dios.

Un encuentro directo con Cristo

La reconciliación no es únicamente una obligación. Es un encuentro íntimo con Jesucristo, quien actúa a través del ministerio sacerdotal. En este sacramento, vivimos de manera directa la misericordia de Dios, la ternura inagotable de Dios que nos recibe tal y como somos, con nuestras fragilidades y errores.

Un nuevo comienzo

Confesarse es siempre una posibilidad de volver a empezar y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Sin importar nuestras caídas, Dios permanece siempre dispuesto a darnos su misericordia. La penitencia nos alivia del peso que deja el pecado y nos permite vivir con esperanza y alegría, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Sanchonuño – Segovia

¿Qué significa la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es una reunión espiritual con el Señor a través del ministro del sacramento, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote actúa en la persona de Cristo, no como juez, sino como medio de la compasión divina. La Iglesia primitiva ya practicaba esto y la ha preservado hasta hoy.

Las cuatro fases:
1) Revisión de conciencia: piensa en tus pecados.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: confiesa tus errores al sacerdote y recibe la penitencia y el perdón divino.

La Iglesia obliga a confesarse al menos una vez al año si has cometido pecado mortal. Sin embargo, se recomienda confesarse regularmente (mensual o cada dos meses) para crecer espiritualmente y mantener una relación cercana con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No se requiere recordar cada aspecto de tus faltas. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si olvidas algún pecado, puedes mencionarlo en la próxima confesión. Dios ve tu interior y tu voluntad de arrepentirte de verdad.

Claro que sí, sin duda. El sigilo sacramental es absoluto. El sacerdote tiene la obligación, según la ley de Dios y de la Iglesia, de no revelar nada de lo confesado. Representa un derecho fundamental del penitente y garantiza su libertad espiritual.

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