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Confesión en San Bartolomé Apóstol en Baena – Córdoba

La confesión es una experiencia directa con Jesús, una manifestación del amor de Dios que nos ofrece la limpieza del alma, la paz interior y un inicio renovado. En la parroquia San Bartolomé Apóstol, te esperan con el corazón abierto.

Parroquia San Bartolomé Apóstol

Tu comunidad de fe en Baena – Córdoba

Ubicación de San Bartolomé Apóstol

14850 C/ San Bartolomé, Nº 26
Baena – Córdoba

Contacto de San Bartolomé Apóstol

Tlfn: 957671677

La relevancia del sacramento de la penitencia

Todo un signo sagrado colmado de ternura divina y compasión de Dios.

Instituida directamente por Jesús

Jesucristo mismo instituyó este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde sus inicios, la Iglesia ha preservado este signo como un signo visible de la misericordia infinita de Dios.

Un encuentro íntimo con Jesús

El sacramento de la penitencia no es simplemente un trámite. Es un momento profundo de encuentro con Jesús, quien se hace presente por medio del sacerdote. En este sacramento, sentimos la misericordia del Señor actuando en nosotros, el amor incondicional de Dios que nos abraza con nuestras luces y sombras, con nuestras fragilidades y errores.

Un renacer espiritual

Toda confesión es una ocasión para reiniciar el camino y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces tropecemos, Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. La confesión nos libera del peso del pecado y nos ayuda a vivir con ilusión y gozo, reconociendo que el Padre celestial nos ama sin límites.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Baena – Córdoba

¿Qué es la confesión?

La confesión, también llamada penitencia o reconciliación, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es una reunión espiritual con el Señor a través del ministro del sacramento, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El ministro actúa como Cristo mismo, no para condenar, sino como instrumento de la misericordia divina. La Iglesia ha mantenido esta práctica desde sus orígenes.

Los cuatro pasos:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Decisión de enmienda: propone no cometer los mismos errores.
4) Confesión: cuenta tus pecados al sacerdote y recibe la penitencia y absolución.

La Iglesia manda confesarse al menos una vez al año si se ha cometido pecado mortal. No obstante, es aconsejable confesarse con regularidad (cada mes o cada dos meses) para fortalecer la vida espiritual y la cercanía con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No se requiere recordar cada aspecto de tus faltas. Lo fundamental es confesar con sinceridad y contrición. Si olvidas algún error, lo puedes incluir en la siguiente confesión. El Señor sabe lo que hay en tu corazón y tu sincero deseo de cambiar.

Sí, totalmente. El secreto del sacramento de la confesión es absoluto. El sacerdote está sujeto a la ley divina y eclesiástica para guardar estrictamente el secreto de la confesión. Representa un derecho fundamental del penitente y garantiza su libertad espiritual.

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