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Confesión en San Félix en Carreño – Asturias

La confesión es un encuentro personal con Jesús, un acto de amor divino que nos ofrece el perdón, la tranquilidad espiritual y un camino que empieza de nuevo. En la parroquia San Félix, te esperan con el corazón abierto.

Parroquia San Félix

Tu comunidad de fe en Carreño – Asturias

Ubicación de San Félix

33430 Enrique Alau, 2
Carreño – Asturias

Contacto de San Félix

Tlfn: 985870581

La importancia del perdón sacramental

Un signo sagrado de ternura divina y bondad misericordiosa.

Ordenada por el Señor Jesús

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando se dirigió a sus apóstoles diciendo: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como una manifestación concreta de la misericordia sin límites de Dios.

Un encuentro directo con Cristo

La confesión no es únicamente una obligación. Es un momento profundo de encuentro con Jesús, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, vivimos de manera directa la misericordia de Dios, el amor incondicional de Dios que nos acoge tal como somos, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un renacer espiritual

Cada confesión es una oportunidad de empezar de nuevo y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).Sin importar nuestras caídas, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. La confesión nos libera del peso del pecado y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, confiando en el amor incondicional de Dios Padre.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Carreño – Asturias

¿En qué consiste la confesión?

El sacramento de la confesión, conocido también como penitencia o reconciliación, es un sacramento fundado por Cristo con el fin de perdonar las faltas cometidas tras el Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El ministro actúa como Cristo mismo, no como árbitro, sino como instrumento de la misericordia divina. Desde sus comienzos, la Iglesia ha sostenido esta costumbre.

Cuatro etapas:
1) Revisión de conciencia: piensa en tus pecados.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Intención de cambiar: comprométete a no reincidir en el pecado.
4) Confesión: comparte tus faltas con el sacerdote y recibe perdón y penitencia.

La Iglesia manda confesarse al menos una vez al año si se ha cometido pecado mortal. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Es una expresión de amor y no una carga.

No es necesario recordar todos los detalles. Lo esencial es la honestidad y el verdadero arrepentimiento. Si no recuerdas alguna falta, la podrás confesar en la siguiente ocasión. Dios ve tu interior y tu voluntad de arrepentirte de verdad.

Sí, absolutamente. El secreto de confesión es inviolable. El sacerdote está sujeto a la ley divina y eclesiástica para guardar estrictamente el secreto de la confesión. Es un derecho básico del penitente y protege su libertad espiritual.

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