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Confesión en Santa María en Cangas de Onís – Asturias

El sacramento de la confesión es un encuentro personal con Jesús, un gesto de misericordia divina que nos ofrece la reconciliación, la paz interior y un inicio renovado. En la parroquia Santa María, te esperan con los brazos abiertos.

Parroquia Santa María

Tu comunidad de fe en Cangas de Onís – Asturias

Ubicación de Santa María

33550
Cangas de Onís – Asturias

Contacto de Santa María

Tlfn: 985848854

El valor de la confesión

Todo un signo sagrado colmado de caridad y piedad divina.

Institución por Jesucristo

Fue el propio Jesucristo quien instituyó este sacramento cuando enseñó a sus discípulos con estas palabras: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). La Iglesia primitiva ya custodió esta práctica como una expresión palpable de la misericordia eterna de Dios.

Un momento de encuentro con el Señor

El sacramento de la confesión no es meramente un deber. Es una experiencia personal con Cristo, quien se hace presente por medio del sacerdote. En este sacramento, experimentamos directamente la misericordia divina, el amor perfecto del Señor que nos acoge tal como somos, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un nuevo comienzo

Confesarse es siempre una posibilidad de volver a empezar y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces hayamos caído, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. La penitencia nos alivia del peso que deja el pecado y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, con la certeza de que nuestro Padre del cielo nos ama sin condiciones.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Cangas de Onís – Asturias

¿En qué consiste el sacramento de la penitencia?

El sacramento de la penitencia o reconciliación, llamado también confesión, es un sacramento establecido por Jesús para otorgar el perdón de los pecados posteriores al Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote obra en representación de Cristo, no como árbitro, sino para transmitir la misericordia celestial. Desde sus comienzos, la Iglesia ha sostenido esta costumbre.

Cuatro etapas:
1) Examen personal: considera tus errores.
2) Contrición: experimenta un dolor verdadero por tus faltas.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: declara tus pecados ante el sacerdote y recibe la gracia de la absolución.

La Iglesia establece la obligación de confesarse al menos una vez al año ante un pecado mortal. Sin embargo, conviene confesarse frecuentemente (mensual o cada dos meses) para crecer en santidad y mantener la comunión con Dios. Se trata de un gesto de amor más que de un deber pesado.

No es obligatorio traer a la memoria todos los pecados. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si no recuerdas alguna falta, la podrás confesar en la siguiente ocasión. Dios conoce tu corazón y tu intención de arrepentirte genuinamente.

Sí, absolutamente. El secreto de confesión es inviolable. El ministro del sacramento debe, por ley divina y de la Iglesia, mantener absoluto silencio sobre lo confesado. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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