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Confesión en Santa María en Salvaterra de Miño – Pontevedra

La reconciliación es un encuentro íntimo con Cristo, una manifestación del amor de Dios que nos ofrece el perdón, la serenidad del corazón y un camino que empieza de nuevo. En la parroquia Santa María, te esperan con acogida sincera.

Parroquia Santa María

Tu comunidad de fe en Salvaterra de Miño – Pontevedra

Ubicación de Santa María

36457 Av. de Portugal, 3
Salvaterra de Miño – Pontevedra

Contacto de Santa María

Tlfn: 986658511

La relevancia del sacramento de la penitencia

Un signo sagrado de afecto divino y misericordia divina.

Instituida directamente por Jesús

Jesús personalmente instituyó este sacramento cuando dijo a sus apóstoles: «A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados» (Juan 20:22-23). Desde sus inicios, la Iglesia ha preservado este signo como un símbolo tangible de la compasión infinita del Señor.

Un encuentro íntimo con Jesús

El sacramento de la confesión no es simplemente un trámite. Es un encuentro íntimo con Jesucristo, quien obra mediante el sacerdote. En este sacramento, vivimos de manera directa la misericordia de Dios, la caridad sin límites de Dios que nos abraza con nuestras luces y sombras, a pesar de nuestras faltas y fragilidades.

Un punto de partida nuevo

Cada vez que nos confesamos, se nos brinda la oportunidad de comenzar otra vez y vivir en las virtudes católicas y en oracion.(como el rosario).No importa cuántas veces tropecemos, Dios nunca deja de ofrecernos su perdón. Este sacramento nos quita la carga del pecado y nos abre el camino para vivir con esperanza y auténtica alegría, con la certeza de que nuestro Padre del cielo nos ama sin condiciones.

Preguntas frecuentes sobre la confesión en Salvaterra de Miño – Pontevedra

¿Qué significa la confesión?

El sacramento de la penitencia o reconciliación, llamado también confesión, es un signo sagrado instituido por Jesucristo para absolver los pecados tras el Bautismo. Es un momento de encuentro con Jesús por medio del sacerdote, donde {el penitente confiesa sus pecados y recibe la absolución divina|quien se confiesa entrega sus faltas y recibe el perdón de Dios|el creyente confiesa sus pecados y obtien

El sacerdote ejerce su función en nombre de Jesús, no como árbitro, sino como canal de la misericordia de Dios. Desde sus comienzos, la Iglesia ha sostenido esta costumbre.

Las cuatro fases:
1) Examen de conciencia: reflexiona sobre tus pecados.
2) Penitencia interior: lamenta sinceramente tus pecados.
3) Propósito de mejora: decide corregir tu conducta.
4) Confesión: confiesa tus errores al sacerdote y recibe la penitencia y el perdón divino.

La Iglesia exige confesarse al menos una vez al año en caso de pecado grave. No obstante, es aconsejable confesarse con regularidad (cada mes o cada dos meses) para fortalecer la vida espiritual y la cercanía con Dios. Es un acto de amor y no una obligación pesada.

No es obligatorio traer a la memoria todos los pecados. Lo principal es la franqueza y el deseo de enmendarse. Si se te olvida algún pecado, podrás confesarlo la próxima vez. Dios conoce tu corazón y tu intención de arrepentirte genuinamente.

Sí, totalmente. El sigilo sacramental es absoluto. El ministro del sacramento debe, por ley divina y de la Iglesia, mantener absoluto silencio sobre lo confesado. Esto es un derecho fundamental del penitente y una garantía de libertad espiritual.

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